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miércoles, 15 de enero de 2014
Caminando en valle de sombras (salmo 23 o salmo de David)
El Señor es mi pastor; nada me falta. Me hace
descansar en verdes pastos, me guía a arroyos de
tranquilas aguas, me da nuevas fuerzas y me lleva por
caminos rectos haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré
peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo; tu
vara y tu cayado me inspiran confianza.
Me has preparado un banquete ante los ojos de mis
enemigos; has vertido perfume sobre
mi cabeza y has llenado mi copa a rebosar.
Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis
días, y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Lucas 2. 1-14
2 Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino.
3 Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad.
4 Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David,
5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
6 Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento,
7 y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.
8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.
9 Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor.
10 El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:
11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;
12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
13 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
14 «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»
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sábado, 7 de diciembre de 2013
Todos somos pecadores
La vocación de San Mateo
Mateo 9, 10-13
Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: "¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores? "Mas él, al oírlo, dijo: "No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: 'Misericordia quiero, que no sacrificio.' Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores."
Recordad siempre esto: la vida es un camino. Es un camino. Un camino para encontrar a Jesús. Al final, y siempre. Un camino donde no encontramos a Jesús, no es un camino cristiano. Es propio del cristiano encontrar siempre a Jesús, mirarle, dejarse mirar por Jesús, porque Jesús nos mira con amor, nos ama mucho, nos quiere mucho y nos mira siempre. Encontrar a Jesús es también dejarte mirar por Él. «Pero, Padre, tú sabes —alguno de vosotros podría decirme—, tú sabes que este camino, para mí, es un camino difícil, porque yo soy muy pecador, he cometido muchos pecados... ¿cómo puedo encontrar a Jesús?». Pero tú sabes que las personas a las que Jesús mayormente buscaba eran los más pecadores; y le reñían por esto, y la gente —las personas que se creían justas— decía: pero éste, éste no es un verdadero profeta, ¡mira la buena compañía que tiene! Estaba con los pecadores... Y Él decía: He venido por quienes tienen necesidad de salud, necesidad de curación, y Jesús cura nuestros pecados. En el camino, nosotros —todos pecadores, todos, todos somos pecadores— incluso cuando nos equivocamos, cuando cometemos un pecado, cuando pecamos, Jesús viene y nos perdona. Este perdón que recibimos en la Confesión es un encuentro con Jesús. Siempre encontramos a Jesús
FRANCISCUS PP.
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martes, 3 de diciembre de 2013
La libertad del hombre
15:11
No digas: "Fue el Señor el que me hizo claudicar", porque
él no hace nunca lo que detesta. 15:12 No digas: "El me hizo extraviar",porque él no necesita de un hombre pecador.
15:13 El Señor detesta toda abominación, y nada abominable es amado por los que lo temen.
15:14 Él hizo al hombre en el principio y lo dejó librado a su propio albedrío.
15:15 Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que le agrada.
15:16 Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano.
15:17 Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera.
15:18 Porque grande es la sabiduría del Señor, él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas.
15:19 Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y él conoce todas las obras del hombre.
15:20 A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Comienzo del Ciclo Litúrgico A
Comenzamos
el Adviento, tiempo de esperanza y preparación al misterio de la Palabra
encarnada en la Navidad. Iniciamos el ciclo litúrgico A, en el que leeremos,
sobre todo, el Evangelio de san Mateo. Es el evangelista que resalta la
plenitud de la revelación del AT en Jesús.
El texto de hoy está comprendido en
los capítulos 24 y 25 de Mateo. Constituyen el último discurso de Jesús,
recogido por Mateo.
Se suele llamar discurso escatológico. Habla de los últimos tiempos de la historia, tiene como finalidad orientar a los discípulos hacia la vigilancia para estar preparados, en el momento actual.
Se suele llamar discurso escatológico. Habla de los últimos tiempos de la historia, tiene como finalidad orientar a los discípulos hacia la vigilancia para estar preparados, en el momento actual.
Mateo 24, 37-44
Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada. "Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.
Oración
Padre, quita de mi corazón todo temor
por el final de mi vida, cuando me llegue la muerte. Desde niño estoy en tus
manos. Ahora, nuevamente me abandono en Ti como tu Hijo Jesús. Como María, la
Madre. Que no me ahoguen los temores ni ante el dolor ni ante mis pecados. Que
viva con serenidad el tiempo de salvación que Tú me regalas.
Amen
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