Mostrando entradas con la etiqueta Biblia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Biblia. Mostrar todas las entradas
miércoles, 15 de enero de 2014
Caminando en valle de sombras (salmo 23 o salmo de David)
El Señor es mi pastor; nada me falta. Me hace
descansar en verdes pastos, me guía a arroyos de
tranquilas aguas, me da nuevas fuerzas y me lleva por
caminos rectos haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré
peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo; tu
vara y tu cayado me inspiran confianza.
Me has preparado un banquete ante los ojos de mis
enemigos; has vertido perfume sobre
mi cabeza y has llenado mi copa a rebosar.
Tu bondad y tu amor me acompañan a lo largo de mis
días, y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré.
miércoles, 1 de enero de 2014
Propósitos para este año que comienza
Eclesiástico Capítulo 4
1 Hijo mío, no burles al pobre su sustento, ni dejes consumir los ojos
afligidos.
2 No dejes sufrir al
alma necesitada, ni vires lejos del que está abatido.
3 No te ensañes con el
que tiene el corazón exasperado, ni demores la ayuda al pobre.
4 No rechaces la suplica del débil,
ni apartes tus ojos de sus requerimientos;
5 no le des ocasión de maldecirte.
6 Pues si en la amargura de su alma grita,
su Creador escuchará su lamento.
7 Hazte querer de la
asamblea, ante un anciano baja tu
cabeza.
8 Inclina al pobre tus
oídos, responde a su saludo de paz con
dulzura.
9 Arranca al oprimido
de manos del opresor, y a la hora de
juzgar no seas pusilánime.
10 Sé para los huérfanos
un padre, haz con su madre lo que hizo
su marido. Y serás como un hijo del
Altísimo; él te amará más que tu madre.
Capítulo 7
1 No hagas mal, y el
mal no te dominará,
2 sepárate del
injusto, y él se alejará de ti.
11 No te burles del
hombre que vive en aflicción, porque el
que humilla, también exalta.
12 No trames mentira
contra tu hermano ni hagas otro tanto
con tu amigo.
13 Proponte no decir
mentira alguna, que persistir en ello
no lleva a nada bueno.
18 No cambies un amigo
por dinero, ni un hermano de veras por
el oro de Ofir.
19 No
faltes a la mujer sabia y buena, que su gracia vale más que el oro.
26 Si tienes esposa
¡quiérela!
27 Con todo tu corazón
honra a tu padre, y no olvides los
dolores de tu madre.
28 Recuerda que por
ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo
que contigo han hecho?
Capítulo 8
5 No reproches al hombre
que se vuelve del pecado, recuerda que todos somos culpables.
6 No deshonres al
hombre en su vejez, que entre nosotros
también se llega a viejos.
7 No te alegres de la
muerte de nadie, recuerda que todos
moriremos.
10 No abandones a un
viejo amigo, porque el nuevo no le
iguala. Vino nuevo, amigo nuevo, cuando sea añejo, con placer lo beberás.
11 No envidies la gloria
del pecador, pues no sabes cómo se le
volverá la fortuna.
12 No asientas al éxito
de los impíos, recuerda que no quedarán
hasta la tumba impunes.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Lucas 2. 1-14
2 Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino.
3 Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad.
4 Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David,
5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
6 Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento,
7 y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.
8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.
9 Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor.
10 El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:
11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;
12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
13 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
14 «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»
Etiquetas:
Biblia,
Escrituras,
Evangelio,
navidad
sábado, 7 de diciembre de 2013
Todos somos pecadores
La vocación de San Mateo
Mateo 9, 10-13
Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: "¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores? "Mas él, al oírlo, dijo: "No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: 'Misericordia quiero, que no sacrificio.' Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores."
Recordad siempre esto: la vida es un camino. Es un camino. Un camino para encontrar a Jesús. Al final, y siempre. Un camino donde no encontramos a Jesús, no es un camino cristiano. Es propio del cristiano encontrar siempre a Jesús, mirarle, dejarse mirar por Jesús, porque Jesús nos mira con amor, nos ama mucho, nos quiere mucho y nos mira siempre. Encontrar a Jesús es también dejarte mirar por Él. «Pero, Padre, tú sabes —alguno de vosotros podría decirme—, tú sabes que este camino, para mí, es un camino difícil, porque yo soy muy pecador, he cometido muchos pecados... ¿cómo puedo encontrar a Jesús?». Pero tú sabes que las personas a las que Jesús mayormente buscaba eran los más pecadores; y le reñían por esto, y la gente —las personas que se creían justas— decía: pero éste, éste no es un verdadero profeta, ¡mira la buena compañía que tiene! Estaba con los pecadores... Y Él decía: He venido por quienes tienen necesidad de salud, necesidad de curación, y Jesús cura nuestros pecados. En el camino, nosotros —todos pecadores, todos, todos somos pecadores— incluso cuando nos equivocamos, cuando cometemos un pecado, cuando pecamos, Jesús viene y nos perdona. Este perdón que recibimos en la Confesión es un encuentro con Jesús. Siempre encontramos a Jesús
FRANCISCUS PP.
Etiquetas:
Biblia,
Ciclo A,
Escrituras,
Evangelio,
Francisco
martes, 3 de diciembre de 2013
La libertad del hombre
15:11
No digas: "Fue el Señor el que me hizo claudicar", porque
él no hace nunca lo que detesta. 15:12 No digas: "El me hizo extraviar",porque él no necesita de un hombre pecador.
15:13 El Señor detesta toda abominación, y nada abominable es amado por los que lo temen.
15:14 Él hizo al hombre en el principio y lo dejó librado a su propio albedrío.
15:15 Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que le agrada.
15:16 Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano.
15:17 Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera.
15:18 Porque grande es la sabiduría del Señor, él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas.
15:19 Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y él conoce todas las obras del hombre.
15:20 A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


