"EN MEMORIA DE ROSA MARIA GRACIA (ROXY) + 12/01/2014" "Hoy decidí que me quiero morir. No dire las razones ni el fín. Hoy decidí que me quiero morir, quiero morir para estar junto a ti"
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martes, 21 de enero de 2014

La dura decisión de una sedación terminal



 Cuando el médico sale de la habitación y te dice que habrá que pensar en aplicar una sedación terminal, porque tú mujer va a fallecer en las próximas horas; el mundo se hunde bajo tus pies.
 ¿Cómo puede ser si habíamos acudido por un mal control del dolor?, ¿debería de haber acudido antes a urgencias?, ¡pero si hace tres días me estaba diciendo que si salía el sol saldríamos a pasear mientras la bañaba!
Te agarras a una última esperanza y ruegas que realice la toraco que tenía prevista por si, al reducir la acumulación de líquido pleural, los síntomas remiten. El te mira compasivo y accede sabiendo, que por mas liquido que saque  “Alea iacta est” y que morirá por sus complicaciones pulmonares, axfisiada.
Pasas la noche sentado junto a ella esperando, que en cualquier momento, un gesto denote una leve mejoría pero no, la suerte está echada y al despuntar el alba no te queda otra cosa que hacer que llamar al capellán y comunicar al doctor tu decisión.
 Sabes que en el momento en que el proceso comience has quemado tus naves, la retirada ya no es posible. Vuelves a sentarte en la silla y a coger su mano, escuchas su estertor agónico, ves como por momentos le va faltando el aire y que el oxigeno que se le suministra ya no surte ningún efecto, la sedación es tan suave que debes de llamar al enfermero para que le administre algo para el dolor. Aguantas el llanto, porque sabes que incluso los enfermos en coma sienten y no quieres que sufra por ti. Llegado el momento, cierras sus ojos y llamas al timbre de enfermería, todo ha terminado para ti aunque sepas que para ella comienza una nueva vida, libre de llanto y de dolor. Agradeces a Dios que te haya permitido cuidar de ella y que en ningún momento estuviera sola, la paciencia que te ha dado para atenderla y sobre todo que haya tenido una agonía tan sumamente corta.
 Vuelves a casa pero ya no es la misma, esta silenciosa, falta algo, falta su presencia. Comienza el duro retorno a la vida, a una vida sin ella. Sientes el apoyo de tus hijos, de las personas que te aprecian, pero ese vacío no se puede llenar. 
Fueron muchos años felices juntos, ahora tan solo queda esperar que el señor te llame a su lado y puedas volver a reunirte con ella.

domingo, 19 de enero de 2014

Añorando tú presencia



 Hoy se cumple una semana desde que me dejaste y cómo puedes imaginar mi vida ya no es la misma, me encuentro perdido sin ti. Las horas no pasan y los días se me hacen interminables. Nuestras hijas no me dejan ni a sol ni a sombra y tengo que mandarlas a su casa para poder quedarme solo con mi dolor.
 Has de saber que me manejo bastante bien, incluso he cancelado ya tus tarjetas y un par de cosillas que teníamos por ahí pendientes. Esta semana que comienza empezare con los cambios de nombre de los teléfonos y los suministros.
 Tu perrita se la ha quedado Rebeka por que no se amoldaba a estar en casa de nuevo. Lía está algo rara, te busca, gimotea y acude a mi lado a darme lametazos. Creo que te echa en falta tanto como yo. Pero claro todo eso tú ya lo sabes, porque en estos instantes nos observas a todos en compañía de tus padres, tu hermana, mi padre y todos los que nos han precedido y gozáis de la gloria en compañía de nuestro Señor Jesucristo.
 Te rogaría que intercedieras ante Dios por nosotros, sobre todo por nuestras hijas; ya sabes que desde que caíste enferma están un poco disgustadas con Él, para que les muestre que Él es la resurrección y la vida y que quien cree en Él aunque muera, vivirá.


 Apocalipsis
. Y oí una gran voz del cielo, que decía: «El tabernáculo de Dios está ahora con los hombres. Él morará con ellos, ellos serán su pueblo y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron.»

jueves, 16 de enero de 2014

Obituario



 Han pasado ya cuatro días desde el maldito día doce de enero y a veces pienso que en cualquier momento voy a despertar, pero no, esto no ha sido un mal sueño, esto ha sido real.

Reales fueron los últimos momentos con Roxy; su apagarse poco a poco, su intento de rezar mientras el capellán del clínico le daba la unción de enfermos, la ilusión que tenia de que la operaran pensando que eso le daría más tiempo. Real fue la última hora que estuvo con nosotros, su respiración agónica, su apagarse como un pececillo que se saca del agua.

 Hoy sus cenizas vuelven a reposar en su hogar, junto a sus seres queridos, pero sabemos que su espíritu voló hacia Dios con su último suspiro. Junto a él, libre ya del dolor, vela por los que quedamos añorando su recuerdo.

 La vida ya nunca será igual sin ella pero recordaremos, como de hecho hacemos, todos esos momentos de felicidad vividos juntos. Su alegría, su don conciliador, su trato con todo el mundo que la rodeaba, el cariño con que cuidaba de todos nosotros, su benevolencia hacia nuestras faltas y sobre todo su sonrisa. Pero su ausencia, su ausencia pesara sobre nuestros corazones como una losa granítica.

 Creo amor mío que intente hacer todo lo que pude por que tus últimos meses fueran lo menos duros posibles. Intente no mentirte jamás sobre la gravedad de tú enfermedad, sin decirte directamente aquello que no deseabas saber  aunque, desde el primer diagnostico, sabia que nuestro tiempo era finito.

 Quise vivir en el poco tiempo que nos quedaba otros treinta y un años tan felices como los que tú y yo tuvimos desde que nos conocimos.

Ahora solo me resta decirte;

Espérame amor mío y se tú, quien vengas a buscarme en el día de mi muerte para juntos poder seguir amándonos eternamente.  



Tu esposo que jamás podrá olvidar tú dedicación hacia mí y el amor que me profesaste:

Juan Carlos

miércoles, 1 de enero de 2014

Propósitos para este año que comienza



Eclesiástico Capítulo 4


 1 Hijo mío, no burles al pobre su sustento, ni dejes consumir los ojos afligidos.

 2 No dejes sufrir al alma necesitada, ni vires lejos del que está abatido.

 3 No te ensañes con el que tiene el corazón exasperado, ni demores la ayuda al pobre.

 4 No rechaces la suplica del débil, ni apartes tus ojos de sus requerimientos;

 5 no le des ocasión de maldecirte.

 6 Pues si en la amargura de su alma grita, su Creador escuchará su lamento.

 7 Hazte querer de la asamblea, ante un anciano baja tu cabeza.

 8 Inclina al pobre tus oídos, responde a su saludo de paz con dulzura.

 9 Arranca al oprimido de manos del opresor, y a la hora de juzgar no seas pusilánime.
 10 Sé para los huérfanos un padre, haz con su madre lo que hizo su marido. Y serás como un hijo del Altísimo; él te amará más que tu madre.

 Capítulo 7
1 No hagas mal, y el mal no te dominará,

 2 sepárate del injusto, y él se alejará de ti.

11 No te burles del hombre que vive en aflicción, porque el que humilla, también exalta.
 12 No trames mentira contra tu hermano ni hagas otro tanto con tu amigo.

 13 Proponte no decir mentira alguna, que persistir en ello no lleva a nada bueno.
 18 No cambies un amigo por dinero, ni un hermano de veras por el oro de Ofir.
 19 No faltes a la mujer sabia y buena, que su gracia vale más que el oro.

 26 Si tienes esposa ¡quiérela!

 27 Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores de tu madre.

 28 Recuerda que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo que contigo han hecho?

Capítulo 8
 5 No reproches al hombre que se vuelve del pecado, recuerda que todos somos culpables.
6 No deshonres al hombre en su vejez, que entre nosotros también se llega a viejos.

7 No te alegres de la muerte de nadie, recuerda que todos moriremos.
 10 No abandones a un viejo amigo, porque el nuevo no le iguala. Vino nuevo, amigo nuevo, cuando sea añejo, con placer lo beberás.
11 No envidies la gloria del pecador, pues no sabes cómo se le volverá la fortuna.

12 No asientas al éxito de los impíos, recuerda que no quedarán hasta la tumba impunes.

martes, 31 de diciembre de 2013

Otro año que termina (quizá nuestro último año juntos)



Hoy me he levantado excesivamente deprimido, no sé cómo  hare para que no se note demasiado que tengo el ánimo por los suelos.
Cumplimos casi cinco meses desde el primer diagnostico y según las estadísticas dichosas nuestro tiempo va pasando inexorablemente. Ninguno de los oncólogos te dará un cálculo aproximado del tiempo de vida que le queda a ningún enfermo, dado que son innumerables las variables que influyen en dichos cálculos pero, mes arriba mes abajo, el destino es el mismo y este se acerca sin que pueda hacer nada para influir en el.
Ayer por la tarde casi no diría que se encontraba enferma mientras descansaba en el sofá. La ausencia de dolor le ha quitado ese rictus característico que marcaba su rostro.
Comió mas, incluso merendó un guirlache y una naranja sentada mientras veíamos “El secreto de Puente Viejo” en el televisor, pero cuando llego la hora de ir al baño las fuerzas ya no le acompañaron. No me veo capaz de hacerle recuperar todo el tono muscular que ha perdido porque, en cuanto comience a conseguirlo de nuevo recaerá y volverá a permanecer tumbada en la cama sin moverse.
Esta enfermedad es la pescadilla que se muerde la cola; primero te destruye, deja que te recuperes un poco y vuelve a destruirte hasta que al final acaba contigo sin que se pueda hacer nada por evitarlo. Es una lucha continua por ganar tiempo al tiempo.
Ahora en verdad me doy cuenta de la manera en como lo malgastamos. Me refiero al tiempo, a nuestras vidas. Siempre estamos dejando lo mejor para más adelante, y con mejor no me refiero a comprar esto o aquello, ni a ir a un lugar o a otro de vacaciones, sino a estar con los nuestros, hablar con los hijos, disfrutar de los nietos, disfrutar de disfrutar. Y muchas veces no tenemos ese tiempo.
Gracias a Dios, nosotros, hemos tenido una vida plena desde que nos conocimos cuando tenía dieciocho años. Gracias a Dios tengo una vida plagada de gratos recuerdos para cuando esto acabe, porque:
Solo muere lo que se olvida”



miércoles, 25 de diciembre de 2013

Ayer cenamos solos



  Ayer cenamos solos. Por fin, mi mujer no pudo celebrar la cena de noche buena (quizá la última)  con nuestros hijos y nietos. De nuevo el incremento de liquido en la pleura que desplaza el mediastino y afecta al pericardio, y los nervios, le dispararon las pulsaciones hasta límites alarmantes.
   Tuvimos una cena frugal  al igual que ha sido la comida de  Navidad, con grandes silencios aunque las miradas lo decían todo.
 ¿Por qué a mí? y ¿por qué ahora cuando estábamos tan bien? son dos preguntas que quedaron sin respuesta.
 Lamentablemente no es la primera vez que veo degradarse así a una persona, su hermana falleció de E.L.A. hace solamente un año. Se fue a dormir y a las tres y algo mi cuñado llamo a mi puerta, pues somos vecinos, y estuvimos haciéndole la RCP hasta que llegaron los del 112. No experimento dolor, salimos de casa dentro de sus posibilidades hasta la última semana y tuvo tres años para despedirse de los suyos.
Nosotros, salimos de vacaciones porque Roxy necesitaba un descanso a primeros de agosto y al tercer día estábamos de vuelta en urgencias e ingresados. A la semana nos comenzaron a decir que había algo raro en el derrame y después nos enteramos que la vida media en este tipo de enfermedad oscila entre nueve y doce meses y que los tratamientos,  incluso los invasivos, son paliativos.
 Tal y como oscilamos en la escala de Karnofsky, estamos ya en la mitad, o más del periodo, me gustaría ser optimista y pensar que quien estableció los varemos se confundió, pero ahora permanece en la cama la mayor parte del día. A veces pienso que ha dejado de luchar, antes pensaba en la operación de decorticacion  que piensa que le van a realizar en Enero, ya que ella no sabe que en las condiciones que esta los cirujanos no la van a operar, pero ahora ya ni tan siquiera habla de ello.
 Creo que está en la fase de aceptación pues ayer mientras cenábamos me dijo “quien sabe quizá llego ya mi hora” y se engullo otro trocito de huevo relleno como quien acaba de preguntar la hora. Otras veces sin embargo la veo temblorosa, con miedo no quiere que me aparte de su lado. Necesito que alguna de mis hijas venga a casa para salir a comprar o ir al banco, aunque todavía podría quedarse sola unos momentos, aun así  si tardo algo más de media hora me reprocha la tardanza, es como si pensara que estando yo nada malo puede ocurrirle; ¡qué más quisiera yo que así fuera!
  
Todavía nos quedan unos meses de disfrutar de su amor y su presencia, después, después tiempo tendremos para llorar  su vacio.


BENDICIÓN(del oficio de completas)
V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R, Amén.


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