Os escribo otra vez para deciros que
olvidasteis pasar por mi casa. Yo no sé si tendréis algún teléfono de
reclamaciones, pero deciros que de salud no habéis dejado nada de nada.
Mirar que otra cosa no os pedí, solamente que mi esposa calmara sus
dolores con la medicación qué el médico le receto. No pedí nada para mí, ni
nada costoso monetariamente, solo un poco de tranquilidad en estos días, y más, cuando tampoco yo me encuentro muy allá
con este dolor en el costado derecho y esta puñetera fiebre.
En fin de todas las maneras muchas gracias por
la televisión que trajeron mis hijas y mis yernos ayer, la otra se nos había roto,
y por lo menos la tengo un poco más entretenida.
Si
no habéis entrado en casa porque nos encontrábamos despiertos, que sepáis que
no lo hicimos con ninguna mala intención, sino porque Roxy ha pasado muy mala
noche; ya hace veinte días que le sacaron el litro y medio de líquido de la
pleura y lo ha debido de regenerar con lo que ello conlleva, dolor visceral, síndrome
de vena cava (se está hinchando por momentos), disfagia y su mente que no para.
Como seguramente estaréis lejos de regreso a
Oriente, no hace falta que volváis, ahora en cuanto le administre su
medicación, intente darle el desayuno y la asee; nos iremos en un taxi a
urgencias para que el oncólogo de guardia le dé un vistazo y nos diga que es lo
más acertado de hacer, si emplear dexametasona, ingresar para sacar el liquido…
Que sepáis que habéis dejado de tener un
cliente, por eso no os extrañe si ya no recibís mas cartas mías, es que; para
que me ignoréis de esa manera, no me merece la pena perder el tiempo con
vosotros. Más que nada porque me doy cuenta de que solamente os dedicáis a llevar
en vuestros camellos, las cosas materiales que se venden en las grandes
superficies.
La verdad que estas navidades no han sido todo lo alegres que hubiéramos deseado, pero de esta manera hemos compartido la navidad con todas las personas que al igual que nosotros sufren y padecen por sus familiares enfermos, con quienes no tienen ni siquiera esa familia con la que compartir, incluso con quienes no pueden celebrarla porque nada tienen.
La verdad que estas navidades no han sido todo lo alegres que hubiéramos deseado, pero de esta manera hemos compartido la navidad con todas las personas que al igual que nosotros sufren y padecen por sus familiares enfermos, con quienes no tienen ni siquiera esa familia con la que compartir, incluso con quienes no pueden celebrarla porque nada tienen.
Y
no preocuparos que no pienso delataros, vosotros seguir con vuestro rollo,
nadie tiene la culpa de caer en manos del sistema financiero que nos obliga a
valorar solo lo que se mide en un nivel monetario, ni tan siquiera unos Reyes
Magos.
