"EN MEMORIA DE ROSA MARIA GRACIA (ROXY) + 12/01/2014" "Hoy decidí que me quiero morir. No dire las razones ni el fín. Hoy decidí que me quiero morir, quiero morir para estar junto a ti"

martes, 3 de diciembre de 2013

La libertad del hombre


 
15:11 No digas: "Fue el Señor el que me hizo claudicar", porque él no hace nunca lo que detesta.
15:12 No digas: "El me hizo extraviar",porque él no necesita de un hombre pecador.
15:13 El Señor detesta toda abominación, y nada abominable es amado por los que lo temen.
15:14 Él hizo al hombre en el principio y lo dejó librado a su propio albedrío.
15:15 Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que le agrada.
15:16 Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano.
15:17 Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera.
15:18 Porque grande es la sabiduría del Señor, él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas.
15:19 Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y él conoce todas las obras del hombre.
15:20 A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Cristianos de segunda. Divorciados y casados con divorciados que han formado una nueva familia cristiana


 Muchas noches, cuando converso a solas con el Creador, le pregunto que es mas valido para él; un matrimonio que tan solo duro dos años en el que uno de los conyugues, una vez casado olvido los votos que había pronunciado ante el altar, o quizá otro que no ha podido ser bendecido por la Iglesia, que ya dura más de treinta y que se esfuerza en vivir y educar a sus hijas, y ahora a sus nietecillos, en la verdad de Cristo.
 Sé que al final de la vida solo Dios, con su divina misericordia juzgara, pero en esta el estigma que pesa sobre nosotros, los casados con divorciad@s o divorciados vueltos a casar, nos impide no ya recibir el cuerpo de Cristo en la Eucaristía, sino que también nos impide acercarnos al sacramento de la reconciliación y recibir el perdón de nuestros pecados.
La Iglesia mantiene, por fidelidad a la palabra de Jesucristo ("Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio": Mc 10,11-12), que no puede reconocer como válida esta nueva unión, si era válido el primer matrimonio. Si los divorciados se vuelven a casar civilmente, se ponen en una situación que contradice objetivamente a la ley de Dios. Por lo cual no pueden acceder a la comunión eucarística mientras persista esta situación, y por la misma razón no pueden ejercer ciertas responsabilidades eclesiales. La reconciliación mediante el sacramento de la penitencia no puede ser concedida más que aquellos que se arrepientan de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo y que se comprometan a vivir en total continencia.
(Catecismo de la Iglesia Católica 1650)
¿Pudo referirse Jesús a pasajes del A.T. como este o parecidos?

Si un hombre toma una mujer y se casa con ella, puede ser que le encuentre algún defecto y ya no la quiera. En ese caso, escribirá un certificado de divorcio que le entregará antes de despedirla de su casa.
Nunca lo sabremos, lo único que  sabemos es que; “si la persona estaba casada por la Iglesia, el divorcio civil no anula o deshace dicho matrimonio por lo cual tal persona está inhabilitada para poder contraer nuevas nupcias. Se trata de un impedimento para el nuevo matrimonio. Sólo una declaración de nulidad por parte de la autoridad eclesiástica competente puede permitir un nuevo matrimonio (o sea, una declaración de que el matrimonio anterior fue nulo: no existió)”. Sobre esto puede leer lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica nn. 2382-2386.
 ¿Cómo se puede decir que algo que está inscrito en un registro no existió? Para eso se invento el Derecho Canónico.
Mientras tanto y si la crisis económica sigue acabando con los pocos ahorros que teníamos, seguiremos amándonos en “adulterio”, por mucho que el Tribunal de La Rota nos meta por los ojos que dispone de “justicia gratuita”.
                                                                                                Otro día seguiré.

Lucas 6, 36-38
En aquellos días dijo Jesús: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrá en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá».


 Enlaces
 De madre a hija, la nulidad heredada», debió pensar Francisco Gil Delgado, presidente del Tribunal Eclesiástico de Sevilla, cuando la vio entrar por la puerta de sus oficinas

 Anular un matrimonio sin pasar por la Rota

 VICARIO JUDICIAL TRIBUNAL INTERDIOCESANO DE ZARAGOZA 1ª INSTANCIA
  • D. Roberto Ignacio Ferrer Sarroca (1994)
  • Tlf.: 976 394 800 (ext. 297)
  • Despacho: laborables, de 9’30 a 13h.
  • E-mail: tribunales@arzobispadodezaragoza.org



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domingo, 1 de diciembre de 2013

Comienzo del Ciclo Litúrgico A



Comenzamos el Adviento, tiempo de esperanza y preparación al misterio de la Palabra encarnada en la Navidad. Iniciamos el ciclo litúrgico A, en el que leeremos, sobre todo, el Evangelio de san Mateo. Es el evangelista que resalta la plenitud de la revelación del AT en Jesús.
El texto de hoy está comprendido en los capítulos 24 y 25 de Mateo. Constituyen el último discurso de Jesús, recogido por Mateo. 
Se suele llamar discurso escatológico. Habla de los últimos tiempos de la historia, tiene como finalidad orientar a los discípulos hacia la vigilancia para estar preparados, en el momento actual.

Mateo 24, 37-44

 Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada. "Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.

Oración
Padre, quita de mi corazón todo temor por el final de mi vida, cuando me llegue la muerte. Desde niño estoy en tus manos. Ahora, nuevamente me abandono en Ti como tu Hijo Jesús. Como María, la Madre. Que no me ahoguen los temores ni ante el dolor ni ante mis pecados. Que viva con serenidad el tiempo de salvación que Tú me regalas.
Amen

Primer Domingo de Adviento

De los sermones de san Bernardo, abad Sermón 5 en el Adviento del Señor
 
El Hijo de Dios en persona, aquel que existe desde toda la eternidad, aquel que es invisible, incomprensible, incorpóreo, principio de principio, luz de luz, fuente de vida e inmortalidad, expresión del supremo arquetipo, sello inmutable, imagen fidelísima, palabra y pensamiento del Padre, él mismo viene en ayuda de la criatura, que es su imagen: por amor del hombre se hace hombre, por amor a mi alma se une a un alma intelectual, para purificar a aquellos a quienes se ha hecho semejante, asumiendo todo lo humano, excepto el pecado. Fue concebido en el seno de la Virgen, previamente purificada en su cuerpo y en su alma por el Espíritu (ya que convenía honrar el hecho de la generación, destacando al mismo tiempo la preeminencia de la virginidad); y así, siendo Dios, nació con la naturaleza humana que había asumido, y unió en su persona dos cosas entre sí contrarias, a saber, la carne y el espíritu, de las cuales una confirió la divinidad, otra la recibió.
Enriquece a los demás, haciéndose pobre él mismo, ya que acepta la pobreza de mi condición humana para que yo pueda conseguir las riquezas de su divinidad.
Él, que posee en todo la plenitud, se anonada a sí mismo, ya que, por un tiempo, se priva de su gloria, para que yo pueda ser partícipe de su plenitud.
¿Qué son estas riquezas de su bondad? ¿Qué es este misterio en favor mío? Yo recibí la imagen divina, mas no supe conservarla. Ahora él asume mi condición humana, para salvar aquella imagen y dar la inmortalidad a esta condición mía; establece con nosotros un segundo consorcio mucho más admirable que el primero.
Convenía que la naturaleza humana fuera santificada mediante la asunción de esta humanidad por Dios; así, superado el tirano por una fuerza superior, el mismo Dios nos concedería de nuevo la liberación y nos llamaría a sí por mediación del Hijo. Todo ello para gloria del Padre, a la cual vemos que subordina siempre el Hijo toda su actuación.
El buen Pastor que dio su vida por las ovejas salió en busca de la oveja descarriada, por los montes y collados donde sacrificábamos a los ídolos; halló a la oveja descarriada y, una vez hallada, la tomó sobre sus hombros, los mismos que cargaron con la cruz, y la condujo así a la vida celestial.
A aquella primera lámpara, que fue el Precursor, sigue esta luz clarísima; a la voz, sigue la Palabra; al amigo del esposo, el esposo mismo, que prepara para el Señor un pueblo bien dispuesto, predisponiéndolo para el Espíritu con la previa purificación del agua.
Fue necesario que Dios se hiciera hombre y muriera, para que nosotros tuviéramos vida. Hemos muerto con él, para ser purificados; hemos resucitado con él, porque con él hemos muerto; hemos sido glorificados con él, porque con él hemos resucitado.

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