"EN MEMORIA DE ROSA MARIA GRACIA (ROXY) + 12/01/2014" "Hoy decidí que me quiero morir. No dire las razones ni el fín. Hoy decidí que me quiero morir, quiero morir para estar junto a ti"

jueves, 9 de enero de 2014

REFLEXIONES SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE. ( de Martín Rosas)

Lo leí y me gusto



Viviste Años, meses, días, o moriste antes de nacer.
Hace tiempo, ayer, hace un momento estabas con nosotros.
disfrutamos de tu presencia.
 Quizá despertamos de un sueño para seguir en éste.
 Tal vez nacer fue un sueño que hicimos realidad,
que se forjo en algún nivel de conciencia,
como éstos que tenemos en esta vida. 
También nacer fue todo un reto
de esos de vida o muerte.
De ésos que sólo uno sabe el esfuerzo que hizo,
y que por alguna razón, no existe registro alguno en nuestra memoria.
 Pero las ansias de vivir siguen
hay hambre desde que uno nace.
Desesperación por aferrarse al pecho que da la vida,
hambre para mantener el cuerpo
hambre para aferrarse a la vida.
 Después la vida es circunstancia.
 Hay quienes se dan cuenta de que viven desde muy pequeños.
hay quienes después.
Hay quienes sueñan desde muy pequeños
hay quienes después.
Sueño de nacer, soñar en vida,
y quizá también morir sea un sueño.,
Pero no lo vemos así.
nos cuesta dejar lo que tenemos.
No sabemos si nacer dolió
pero si sabemos que morir duele.
por eso no nos queremos morir.


 Pero Dios nos hizo mortales para que muchos puedan venir a éste mundo
a soñar y a despertar.





Martín Rosas

miércoles, 8 de enero de 2014

TRATAMIENTO DEL MESOTELIOMA PLEURAL MALIGNO (extracto)



 
 El mesotelioma pleural maligno es prácticamente siempre fatal, y la mayoría de los pacientes fallecen de la enfermedad en 1 ó 2 años, si bien unos pocos pacientes pueden tener una evolución más lenta.
 En el periodo que transcurre entre el diagnóstico de mesotelioma pleural maligno y el fallecimiento, los pacientes presentan progresivamente insuficiencia respiratoria secundaria a compresión pulmonar por el tumor, es decir síntomas “locales”, y a menudo requieren toracocentesis muy repetidas, lo cual limita su capacidad de llevar una vida normal. Sólo muy tardíamente aparecen complicaciones adicionales debidas a propagación a distancia.

 Los tratamientos paliativos más empleados han perseguido evitar la reacumulación continua de líquido pleural en estos pacientes, aunque no hayan mejorado la supervivencia mediana. A este respecto, la instilación de tetraciclinas durante la toracoscopia produce una oleurodesis quimica, lo cual se asocia a la no reacumulación de líquido pleural y con ello disminuye la necesidad de toracocentesis periódicas. Se trata de un método sencillo para mejorar el confort de los pacientes, y para algunos autores permite una supervivencia tan prolongada como terapéuticas más agresiva.
  
Un método más agresivo de paliación es la pleurectomía-decorticación, intervención quirúrgica que extirpa casi toda la cubierta pleural. Si bien la extirpación tumoral es siempre incompleta, la intervención evita en más del 95% de los casos la reacumulación de líquido pleural a lo largo de la vida de los pacientes, consiguiendo por tanto una excelente paliación. La supervivencia media es de 16 meses  y algunos  de los pacientes sobreviven dos años o más. 
 Los resultados en cuanto a supervivencia no parecen ser mejores que los de la pleurodesis química, y además esta técnica requiere anestesia general, pero sus ventajas respecto a la pleurodesis química son un menor riesgo de reacumulación de líquido pleural y el permitir la reexpansión del pulmón si se practica simultáneamente una decorticación fina de la pleura visceral, lo cual debe traducirse en una mejoría de la función respiratoria. Desde un punto de vista práctico, la pleurectomía puede ser la técnica paliativa de elección en aquellos pacientes con mesoteliorna que requieren toracotomía para llegar al diagnóstico. 

La radioterapia  se ha empleado en el tratamiento del mesotelioma pleural maligno, bien como tratamiento único o asociada a cirugía o quimioteapia combinada. Los resultados en general no han sido satisfactorios, por lo que se  considera que el mesotelioma es un tumor poco radiosensible, pero en algunos casos se obtiene paliación de los síntomas.


Dra. María Dolores García


lunes, 6 de enero de 2014

Queridos Reyes Magos



 Os escribo otra vez para deciros que olvidasteis pasar por mi casa. Yo no sé si tendréis algún teléfono de reclamaciones, pero deciros que de salud no habéis dejado nada de nada.
 Mirar que otra cosa no os  pedí, solamente que mi esposa calmara sus dolores con la medicación qué el médico le receto. No pedí nada para mí, ni nada costoso monetariamente, solo un poco de tranquilidad en estos días, y  más, cuando tampoco yo me encuentro muy allá con este dolor en el costado derecho y esta puñetera fiebre.
 En fin de todas las maneras muchas gracias por la televisión que trajeron mis hijas y mis yernos ayer, la otra se nos había roto, y por lo menos la tengo un poco más entretenida.
Si no habéis entrado en casa porque nos encontrábamos despiertos, que sepáis que no lo hicimos con ninguna mala intención, sino porque Roxy ha pasado muy mala noche; ya hace veinte días que le sacaron el litro y medio de líquido de la pleura y lo ha debido de regenerar con lo que ello conlleva, dolor visceral, síndrome de vena cava (se está hinchando por momentos), disfagia y su mente que no para.
 Como seguramente estaréis lejos de regreso a Oriente, no hace falta que volváis, ahora en cuanto le administre su medicación, intente darle el desayuno y la asee; nos iremos en un taxi a urgencias para que el oncólogo de guardia le dé un vistazo y nos diga que es lo más acertado de hacer, si emplear dexametasona, ingresar para sacar el liquido…
 Que sepáis que habéis dejado de tener un cliente, por eso no os extrañe si ya no recibís mas cartas mías, es que; para que me ignoréis de esa manera, no me merece la pena perder el tiempo con vosotros. Más que nada porque me doy cuenta de que solamente os dedicáis a llevar en vuestros camellos, las cosas materiales que se venden en las grandes superficies. 
 La verdad que estas navidades no han sido todo lo alegres que hubiéramos deseado, pero de esta manera hemos compartido la navidad con todas las personas que al igual que nosotros sufren y padecen por sus familiares enfermos, con quienes no tienen ni siquiera esa familia con la que compartir, incluso con quienes no pueden celebrarla porque nada tienen.
 Y no preocuparos que no pienso delataros, vosotros seguir con vuestro rollo, nadie tiene la culpa de caer en manos del sistema financiero que nos obliga a valorar solo lo que se mide en un nivel monetario, ni tan siquiera unos Reyes Magos.


viernes, 3 de enero de 2014

Comunicación de las malas noticias




DEL LIBRO: ALIVIO DE LAS SITUACIONES DIFÍCILES Y DEL SUFRIMIENTO EN LA
TERMINALIDAD Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos


LA FAMILIA Y LA “CONSPIRACIÓN DE SILENCIO”
Juan José Rodríguez Salvador
En nuestro  entorno, los pacientes están muy condicionados por los familiares y, a menudo, es imprescindible contar con su colaboración para informar a los pacientes. Es frecuente que se negocie con los familiares qué tipo de información daremos y cómo hemos de dársela al paciente. Más aún, sigue siendo bastante habitual que los familiares traten de proteger a sus seres queridos de la repercusión negativa que pueda derivarse del conocimiento de una enfermedad incurable. Su posición suele ser bien clara en este aspecto: “No quiero que le digan lo que tiene”. Si no se logra superar esta barrera, la familia y el paciente se ven abocados irremediablemente a una situación de aislamiento y soledad en la que es imposible comunicar el sufrimiento natural en estas circunstancias: es lo que se ha etiquetado como ‘conspiración del silencio’.
Maguire y Faulkner proponen una serie de pasos que pueden ayudarnos a salir de la conspiración de silencio y que se aplican al familiar, al paciente y a ambos sucesivamente:

• El primer paso consiste en reconocer la existencia de la conspiración e interesarse por las razones que han llevado al familiar a realizar semejante petición: “Ya veo que no quiere que le digamos a Paco lo que tiene: ¿Qué le hace pesar que es lo mejor?”.
• Una vez que hayamos escuchado sus razones (sin juzgarlas en absoluto), debemos aceptarlas y legitimarlas: “Así que piensa que se derrumbaría y que sufriría lo indecible. Ahora entiendo que no quiera usted decirle nada”.
• En tercer lugar, conviene interesarse por las repercusiones de esta actitud sobre el propio familiar: “¿Qué repercusión tiene para usted el hecho de no poder decirle lo que tiene a su marido?”  

Tras escuchar el sufrimiento y los problemas que causa al familiar la incomunicación con su ser querido, estaremos en disposición de poder hacer algo para aliviarlos: “Entiendo lo duro que puede ser estar allí como si no pasase nada”.

• Pedir permiso para hablar con el paciente: “¿Me permitiría intentar averiguar qué es lo que realmente sabe su marido? Quizás le esté ocurriendo a él lo mismo que a usted”.
• Hablar con el paciente (protocolo EPICEE) y pedir permiso para volver a hablar con el familiar: “Su mujer también conoce el diagnóstico y está pasando por una situación muy dolorosa. ¿Quiere que hablemos los tres del tema o prefiere tratarlo usted sólo con ella?”.

Acabar con la conspiración del silencio es doloroso para el médico porque testifica el amor entre los familiares y los efectos de una inminente pérdida. Pero es importante acabar con ella tan pronto como llegue a ser un problema porque, de otro modo, quedarán sin resolver asuntos importantes. Si esos asuntos no son abordados cuando el paciente tiene capacidad física y psíquica para hacerlo, cuando se sepa impotente se sentirá también angustiado, con lo que se agravarán los inevitables periodos de ansiedad y depresión. Este sufrimiento mental disminuirá el umbral en el que experimenta síntomas físicos como dolor o náuseas y causará problemas al intentar aliviar los síntomas. Por último, el dejar asuntos importantes no resueltos, tanto de índole práctica como emocional, también hace difícil a los familiares elaborar su duelo.
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