"EN MEMORIA DE ROSA MARIA GRACIA (ROXY) + 12/01/2014" "Hoy decidí que me quiero morir. No dire las razones ni el fín. Hoy decidí que me quiero morir, quiero morir para estar junto a ti"

jueves, 5 de diciembre de 2013

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?



Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos?
Te invoco de día, y no respondes,
de noche, y no encuentro descanso;
y sin embargo, tú eres el Santo,
que reinas entre las alabanzas de Israel.

Señor despierta mis sentidos, yo sé que me escuchas mas no te siento. Tú me conoces Señor, sabes lo que me apena. A ti ruego noche y día esperando Tú misericordia, a ti clamo en mi desesperación déjame oír tu voz. Como Tú hijo Señor exclamo; Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Pero Tú no me abandonas, me acompañas en silencio, enjuagas mis lágrimas delicadamente mientras mesas mis cabellos. Tú Señor eres mi padre, quien sino Tú escuchara mi lamento.

Los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
«Confió en el Señor, que él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto».
Tú, Señor, me sacaste del seno materno,
me confiaste al regazo de mi madre;
a ti fui entregado desde mi nacimiento,
desde el seno de mi madre, tú eres mi Dios.

Desde antes de nacer fui tuyo Dios mío, mi vida te pertenece, siempre desde mi nacimiento he confiado en tu palabra. Pero sabes que por mí no es por quien ruego, pues pecador soy y tu desprecio merezco. Es Señor por ella por quien pido, no ya su curación si no es posible y si deseo tuyo es llevártela a tu lado. Deseo que la libres Señor de este tormento que es la angustia que le embarga y el dolor intenso, dale paz, fuerza y fe en su sufrimiento y a mi valor para enfrentarme a ese momento.


No te quedes lejos, porque acecha el peligro
y no hay nadie para socorrerme.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
Tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme

Raquel Mallavibarrena, de Redes Cristianas, responde al cuestionario del Papa


Extracto articulo completo pinchar AQUI

4.- Sobre la pastoral para afrontar algunas situaciones matrimoniales difíciles

c) Los separados y divorciados que se vuelven a casar ¿son una realidad pastoral relevante en la Iglesia particular? ¿En qué porcentaje se podría estimar numéricamente? ¿Cómo se afronta esta realidad a través de programas pastoral adecuados?
Pertenezco a una parroquia en la que hay desde hace muchos años una pastoral de separados y divorciados, me temo que no es así en la mayoría de las parroquias. La atención y acompañamiento a personas que sufren con una separación y que si deciden rehacer su vida encuentran el rechazo del magisterio de la Iglesia es muy importante. Es urgente revisar a la luz del Evangelio, la indisolubilidad del matrimonio, qué tiene de genuinamente cristiana y qué del transcurrir de la Historia. No cabe en la mentalidad moderna que el fracaso de una relación de pareja impida de por vida que esas personas puedan ser felices en otra relación. Además, los procesos de nulidad (única posibilidad para un segundo matrimonio) son muy controvertidos y dolorosos para las personas que acuden a ellos de buena fe, sin querer exagerar o forzar argumentos para conseguir la anulación de su matrimonio.

d) En todos estos casos, ¿cómo viven los bautizados sus irregularidades? ¿Son conscientes de ellas? ¿Manifiestan simplemente indiferencia? ¿Se sienten marginados y viven con sufrimiento la imposibilidad de recibir los sacramentos?
Hay diferentes situaciones y procesos, desde los que se apartan de la Iglesia, pasando por los que pueden vivir su situación con sentimiento de culpa hasta los que han conseguido tener paz interior y vivir “su irregularidad” con el convencimiento de que es lo que deben hacer según su conciencia. Es necesaria y urgente una pastoral de acompañamiento de y de acogida para estas personas.

e) ¿Cuáles son las peticiones que las personas divorciadas y vueltas a casar dirigen a la Iglesia, respecto a los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación? Entre las personas que se encuentran en esta situación, ¿Cuántas piden estos sacramentos?
Vuelvo a insistir en la necesidad urgente de acompañar y acoger a personas católicas que sufren o han sufrido por su separación matrimonial, al rehacer su vida con otra persona encuentran el rechazo de la Iglesia por su situación “irregular”, son afortunadas las que encuentran comunidades y parroquias en las que pueden vivir su fe en esa nueva etapa de su vida, lamentablemente no es así en general.

f) ¿La simplificación de la praxis canónica, respecto al reconocimiento de la declaración de anulación del vínculo matrimonial podría ofrecer una real contribución positiva para la solución de los problemas de las personas implicadas? En caso afirmativo, ¿de qué manera?
Mi opinión es que hay que revisar qué se entiende por matrimonio nulo y evitar en todo caso la situación de “divorcio encubierto” que a mi juicio ocurre de hecho cuando vemos cómo matrimonios de varios años, con hijos etc…consiguen la anulación de su matrimonio con argumentos de falta de madurez etc… Los procesos de nulidad son motivo de gran sufrimiento para los que quieren ver anulado su matrimonio, con frecuencia tienen que forzar situaciones y declarar cosas que si no faltan a la verdad se acercan mucho a ello para conseguir que el matrimonio sea declarado nulo. Creo que hay que revisar qué significa la indisolubilidad del matrimonio y tener en cuenta el sentido que puede tener mantener a toda costa un matrimonio que realmente no existe como tal.

g) ¿Existe una pastoral para acercarse a estos casos? ¿Cómo se desarrolla tal actividad pastoral? ¿Existen programas sobre ello en ámbito nacional y diocesano? ¿Cómo se anuncia a separados y divorciados vueltos a casar la misericordia de Dios y cómo se concreta el sostén de la Iglesia en su camino de fe?
Conozco los casos de algunas parroquias en Madrid que llevan ya bastantes años en esa dirección de acogida y misericordia (vuelvo a decir que la palabra misericordia puede llevar a pensar que esas personas han cometido un error que debe perdonarse y en muchísimos casos no es así) pero creo que son excepcionales.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Morir de cancer

Fotografías: The Battle We Didn't Choose My wife's fight with breast cancer (la batalla que no elegimos, la lucha de mi mujer contra el cáncer )
  Hay más de 200 tipos de cáncer, el 80% son carcinomas (células epiteliales que tapizan órganos) como los de pulmón, colon y mama (los tres más frecuentes). En España cada año se diagnostican 220 mil casos (con una supervivencia media a los cinco años del 50%), y fallecen algo más de cien mil personas. Actualmente viven un millón y medio de personas que padece o ha padecido la enfermedad (de ellas medio millón en los últimos cinco años).
  En sentido estricto cada paciente tiene una enfermedad diferente, cuya evolución dependerá de la localización del tumor, sus características moleculares y celulares, su extensión, la edad del enfermo y su estado general. Si el tumor se ha extendido a otra parte del cuerpo (metástasis) o su localización lo hace intratable, su supervivencia a los cinco años es mucho menor (páncreas: 5%, hígado: 10%, pulmón: 12%).
 El factor pronóstico más importante es el estado funcional (cómo se encuentra el enfermo). Un índice de Karnofsky menor de 50 indica riesgo elevado de fallecimiento en seis meses, en la mayoría de los casos independientemente de los tratamientos que se utilicen. Otros factores importantes son la estimación clínica (juicio de los profesionales), empeoramiento cognitivo, anorexia, disnea, xerostomía, pérdida de peso y disfagia.
 Toda enfermedad avanzada e incurable es una amenaza para la vida, pero también una oportunidad para afrontar lo que queda y vivir el final conscientemente, como cada uno pueda y quiera. Demasiadas exprimir al máximo la vida que queda, aliviar el sufrimiento y prepararse para morir en paz. Negar lo evidente, no sólo es inútil, sino que empeora las cosas, condenando al enfermo a morir en soledad.
veces los pacientes y sus familias, deslumbrados por la tecnología médica, por los titulares de los telediarios o por esa especie de pseudoreligión del pensamiento positivo, no ven lo que está pasando, que se mueren, instalándose en la mentira, perdiendo un tiempo que no tienen, malgastando sus energías en una fantasía de curación, en lugar de dedicarse a
 En los últimos años se está viendo que muchos de los tumores de próstata, cuello de útero, tiroides, mama, colon y de melanomas “que se curan” son un hallazgo histológico, células tumorales que se observan en el microscopio, que nunca se habrían convertido en un cáncer biológico (de crecimiento incontrolado hasta provocar la muerte). Sin embargo, se tiende a tratar agresivamente todos los tumores, con la paradoja de que sus consecuencias son más dañinas que el propio tumor (histológico). En estos casos, sería mejor hacer un seguimiento de su evolución que tratarlos como si fueran mortales, pero cuando el miedo es libre no atiende a razones.
 Informar al paciente es un imperativo legal y un reto profesional. Dar las malas noticias, poco a poco, en un proceso de comunicación honesto que facilite el afrontamiento y la toma de decisiones. En las situaciones amenazantes para la vida, es humano aferrarse a la mínima esperanza, pero eso no justifica el engaño sobre las posibilidades reales de que el tratamiento pare la enfermedad. No se trata de impedir que “se agarren a un clavo ardiendo”, sino de que sean conscientes de que lo es (una mínima probabilidad), para que no se abrasen cuando la enfermedad progrese causando en unos meses su fallecimiento.
 ¿Usted qué preferiría: unos meses de vida aceptable o el doble de vida regular o mala? Estos son los términos de la decisión. Si no me voy a curar, ¿Me someto a tratamientos de quimioterapia, radioterapia o cirugía, que deterioran mi calidad de vida a cambio de un hipotético aplazamiento de la muerte?
  La decisión no es fácil. Para complicarlo más, hay enfermos de cáncer (parece ser que menos del 1%) que sobreviven mucho más que la media. Algunos de los que recurren a terapias complementarias afirman que estos enfoques, como la “nueva medicina”, les ha salvado la vida. La verdad es que esta evolución “milagrosa” existe, pero muy raramente. Prometer la curación utilizando estos casos anecdóticos, aprovechándose de la vulnerabilidad ajena, es una estafa que mantiene un formidable negocio. Con potingues, dietas o “chamanes” y sin ellos, hay enfermos de cáncer que no mueren. Es inexplicable. Si dispone de tiempo y dinero para un tratamiento complementario que le resulta satisfactorio hágalo, pero no se deje engañar.

 Morir de cáncer

Un enfermo oncológico que se pasa la mayor parte del día encamado probablemente fallecerá en las próximas semanas, sobre todo si presenta otros síntomas como pérdida de peso, deterioro cognitivo, falta de apetito (anorexia), dificultad respiratoria (disnea), sequedad de piel y mucosas (xerostomía) y dificultad para tragar (disfagia).
mesotelioma por asbesto
  El proceso terminal de cáncer es el paradigma del deterioro progresivo, un periodo en el que el enfermo de una forma inexorable va empeorando cada semana o cada día, aumentando la postración, con una experiencia de sufrimiento que puede llegar a ser insoportable.
 Todos queremos evitar el sufrimiento. Por eso, cuando se le pregunta a la gente si preferiría una muerte súbita (infarto agudo de miocardio) o una muerte anunciada tras un proceso de enfermedad, la mayoría elige desparecer, dejar de existir, de manera rápida e inconsciente. Pero no podemos elegir, la vida, el azar, el destino, la providencia, o lo que sea, le reserva a cada cual su propia muerte. Quizás no podamos cambiar la evolución, pero sí el proceso de morir, disminuir el sufrimiento y aumentar el confort, la calidad de la muerte.
 Lo único bueno de un proceso terminal es que avisa de que el final está cerca, permitiendo afrontar la muerte y despedirse. Sin embargo, a pesar de que la Parca comunica a los vivos que anda cerca, muchas veces enfermo y familia prefieren mirar para otro lado, desperdiciando una oportunidad única: vivir su propia muerte.

Enlaces
 Quiero morir en casa. ¿Puedo?


 

«Mon Père, je m'abandonne à toi»

Padre mío, me pongo en vuestras manos; Padre mío, me confío a vos; Padre mío, me abandono a vos; Padre mío, haced de mí lo que os plazca; sea lo que sea lo que hagáis de mí, os lo agradezco; gracias por todo; estoy dispuesto a todo; lo acepto todo; os doy gracias por todo, con tal que vuestra voluntad se haga en mí, Dios mío; con tal que vuestra voluntad se haga en todas vuestras criaturas, en todos vuestros hijos, en todos aquellos a los que ama vuestro corazón, no deseo nada más, Dios mío; pongo mi alma en vuestras manos; os la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón, porque os amo, y para mí es una necesidad de amor el darme, ponerme en vuestras manos sin medida; yo me pongo en vuestras manos con infinita confianza, porque vos sois mi Padre
Carlos de Foucauld
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