"EN MEMORIA DE ROSA MARIA GRACIA (ROXY) + 12/01/2014" "Hoy decidí que me quiero morir. No dire las razones ni el fín. Hoy decidí que me quiero morir, quiero morir para estar junto a ti"

domingo, 8 de diciembre de 2013

La Comunión espiritual




tarjetas y oraciones católicas
Una oración de petición que está entre las cosas buenas que seguramente el Señor nos quiere dar es la Comunión Espiritual.
  Tradicionalmente se ha considerado la Comunión Espiritual como un premio de consolación: no puedo comulgar sacramentalmente, entonces hago una Comunión Espiritual.
 La Comunión Espiritual no es primordialmente una sustitución de la Comunión Sacramental, sino más bien anticipación y extensión de sus frutos. Según la doctrina católica, las Comuniones espirituales deben siempre tener la Comunión sacramental como meta.
 La Comunión Espiritual puede repetirse muchas veces al día. Puede hacerse en la iglesia o fuera de ella, a cualquier hora del día o de la noche, antes o después de las comidas. Los que están en pecado mortal deben hacer un acto previo de contrición, si quieren recibir el fruto de la Comunión Espiritual.
  Un acto de comunión espiritual, expresado mediante cualquier fórmula devota, es recompensado con una indulgencia parcial
 Como Santo Tomás de Aquino,San Maximiliano Kolbe insistía que las gracias de la Comunión se reciben de acuerdo a nuestra condición espiritual y de acuerdo a nuestro deseo de unión con Dios. 
 Y, como Dios siempre otorga nuestro deseo de unión con El (ésa es una de las cosas buenas que El quiere darnos) es fácil concluir que las gracias de la Comunión no están limitadas a la Comunión sacramental.  “A veces”, dice San Maximiliano, “la Comunión espiritual puede traer las mismas gracias que la sacramental”. Kolbe no se está refiriendo a una sustitución de la Comunión Sacramental, sino a una adición a la misma, a través de Comuniones Espirituales.

Sta. Catalina de Siena tuvo una visión. Vio a Jesús con dos cálices y le dijo: “En este cáliz de oro pongo tus comuniones sacramentales y, en éste de plata, tus comuniones espirituales Los dos cálices me son agradables”.
 
San Juan María Vianney, el Cura de Ars, decía:  “Una Comunión espiritual actúa en el alma como un soplo de viento en una brasa que está a punto de extinguirse.  Cada vez que sientas que tu amor por Dios se está enfriando, rápidamente haz una Comunión espiritual”.

El Sacro Concilio de Trento alaba mucho la Comunión espiritual, y exhorta a los fieles a practicarla.
  Oración para la comunión espiritual de un enfermo

sábado, 7 de diciembre de 2013

Todos somos pecadores

La vocación de San Mateo

Mateo 9, 10-13

Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: "¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores? "Mas él, al oírlo, dijo: "No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: 'Misericordia quiero, que no sacrificio.' Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores."


Recordad siempre esto: la vida es un camino. Es un camino. Un camino para encontrar a Jesús. Al final, y siempre. Un camino donde no encontramos a Jesús, no es un camino cristiano. Es propio del cristiano encontrar siempre a Jesús, mirarle, dejarse mirar por Jesús, porque Jesús nos mira con amor, nos ama mucho, nos quiere mucho y nos mira siempre. Encontrar a Jesús es también dejarte mirar por Él. «Pero, Padre, tú sabes —alguno de vosotros podría decirme—, tú sabes que este camino, para mí, es un camino difícil, porque yo soy muy pecador, he cometido muchos pecados... ¿cómo puedo encontrar a Jesús?». Pero tú sabes que las personas a las que Jesús mayormente buscaba eran los más pecadores; y le reñían por esto, y la gente —las personas que se creían justas— decía: pero éste, éste no es un verdadero profeta, ¡mira la buena compañía que tiene! Estaba con los pecadores... Y Él decía: He venido por quienes tienen necesidad de salud, necesidad de curación, y Jesús cura nuestros pecados. En el camino, nosotros —todos pecadores, todos, todos somos pecadores— incluso cuando nos equivocamos, cuando cometemos un pecado, cuando pecamos, Jesús viene y nos perdona. Este perdón que recibimos en la Confesión es un encuentro con Jesús. Siempre encontramos a Jesús
FRANCISCUS PP.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?



Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
¿Por qué estás lejos de mi clamor y mis gemidos?
Te invoco de día, y no respondes,
de noche, y no encuentro descanso;
y sin embargo, tú eres el Santo,
que reinas entre las alabanzas de Israel.

Señor despierta mis sentidos, yo sé que me escuchas mas no te siento. Tú me conoces Señor, sabes lo que me apena. A ti ruego noche y día esperando Tú misericordia, a ti clamo en mi desesperación déjame oír tu voz. Como Tú hijo Señor exclamo; Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Pero Tú no me abandonas, me acompañas en silencio, enjuagas mis lágrimas delicadamente mientras mesas mis cabellos. Tú Señor eres mi padre, quien sino Tú escuchara mi lamento.

Los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
«Confió en el Señor, que él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto».
Tú, Señor, me sacaste del seno materno,
me confiaste al regazo de mi madre;
a ti fui entregado desde mi nacimiento,
desde el seno de mi madre, tú eres mi Dios.

Desde antes de nacer fui tuyo Dios mío, mi vida te pertenece, siempre desde mi nacimiento he confiado en tu palabra. Pero sabes que por mí no es por quien ruego, pues pecador soy y tu desprecio merezco. Es Señor por ella por quien pido, no ya su curación si no es posible y si deseo tuyo es llevártela a tu lado. Deseo que la libres Señor de este tormento que es la angustia que le embarga y el dolor intenso, dale paz, fuerza y fe en su sufrimiento y a mi valor para enfrentarme a ese momento.


No te quedes lejos, porque acecha el peligro
y no hay nadie para socorrerme.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
Tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme

Raquel Mallavibarrena, de Redes Cristianas, responde al cuestionario del Papa


Extracto articulo completo pinchar AQUI

4.- Sobre la pastoral para afrontar algunas situaciones matrimoniales difíciles

c) Los separados y divorciados que se vuelven a casar ¿son una realidad pastoral relevante en la Iglesia particular? ¿En qué porcentaje se podría estimar numéricamente? ¿Cómo se afronta esta realidad a través de programas pastoral adecuados?
Pertenezco a una parroquia en la que hay desde hace muchos años una pastoral de separados y divorciados, me temo que no es así en la mayoría de las parroquias. La atención y acompañamiento a personas que sufren con una separación y que si deciden rehacer su vida encuentran el rechazo del magisterio de la Iglesia es muy importante. Es urgente revisar a la luz del Evangelio, la indisolubilidad del matrimonio, qué tiene de genuinamente cristiana y qué del transcurrir de la Historia. No cabe en la mentalidad moderna que el fracaso de una relación de pareja impida de por vida que esas personas puedan ser felices en otra relación. Además, los procesos de nulidad (única posibilidad para un segundo matrimonio) son muy controvertidos y dolorosos para las personas que acuden a ellos de buena fe, sin querer exagerar o forzar argumentos para conseguir la anulación de su matrimonio.

d) En todos estos casos, ¿cómo viven los bautizados sus irregularidades? ¿Son conscientes de ellas? ¿Manifiestan simplemente indiferencia? ¿Se sienten marginados y viven con sufrimiento la imposibilidad de recibir los sacramentos?
Hay diferentes situaciones y procesos, desde los que se apartan de la Iglesia, pasando por los que pueden vivir su situación con sentimiento de culpa hasta los que han conseguido tener paz interior y vivir “su irregularidad” con el convencimiento de que es lo que deben hacer según su conciencia. Es necesaria y urgente una pastoral de acompañamiento de y de acogida para estas personas.

e) ¿Cuáles son las peticiones que las personas divorciadas y vueltas a casar dirigen a la Iglesia, respecto a los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación? Entre las personas que se encuentran en esta situación, ¿Cuántas piden estos sacramentos?
Vuelvo a insistir en la necesidad urgente de acompañar y acoger a personas católicas que sufren o han sufrido por su separación matrimonial, al rehacer su vida con otra persona encuentran el rechazo de la Iglesia por su situación “irregular”, son afortunadas las que encuentran comunidades y parroquias en las que pueden vivir su fe en esa nueva etapa de su vida, lamentablemente no es así en general.

f) ¿La simplificación de la praxis canónica, respecto al reconocimiento de la declaración de anulación del vínculo matrimonial podría ofrecer una real contribución positiva para la solución de los problemas de las personas implicadas? En caso afirmativo, ¿de qué manera?
Mi opinión es que hay que revisar qué se entiende por matrimonio nulo y evitar en todo caso la situación de “divorcio encubierto” que a mi juicio ocurre de hecho cuando vemos cómo matrimonios de varios años, con hijos etc…consiguen la anulación de su matrimonio con argumentos de falta de madurez etc… Los procesos de nulidad son motivo de gran sufrimiento para los que quieren ver anulado su matrimonio, con frecuencia tienen que forzar situaciones y declarar cosas que si no faltan a la verdad se acercan mucho a ello para conseguir que el matrimonio sea declarado nulo. Creo que hay que revisar qué significa la indisolubilidad del matrimonio y tener en cuenta el sentido que puede tener mantener a toda costa un matrimonio que realmente no existe como tal.

g) ¿Existe una pastoral para acercarse a estos casos? ¿Cómo se desarrolla tal actividad pastoral? ¿Existen programas sobre ello en ámbito nacional y diocesano? ¿Cómo se anuncia a separados y divorciados vueltos a casar la misericordia de Dios y cómo se concreta el sostén de la Iglesia en su camino de fe?
Conozco los casos de algunas parroquias en Madrid que llevan ya bastantes años en esa dirección de acogida y misericordia (vuelvo a decir que la palabra misericordia puede llevar a pensar que esas personas han cometido un error que debe perdonarse y en muchísimos casos no es así) pero creo que son excepcionales.
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