"EN MEMORIA DE ROSA MARIA GRACIA (ROXY) + 12/01/2014" "Hoy decidí que me quiero morir. No dire las razones ni el fín. Hoy decidí que me quiero morir, quiero morir para estar junto a ti"

lunes, 23 de diciembre de 2013

Por fin en casa gracias a Dios



 Han pasado varios días desde mi última entrada. Por fin se realizo la toraco y se extrajo litro y medio de líquido de la pleura que es una cantidad aceptable. Lo triste es que tuviéramos que esperar que tuviera guardia el Dr. Fener para que se la realizara. Dos punciones una no salió y a la otra si, “parche” puesto. Al otro día pasa consulta otro médico, que si esta flojita, que si respira mal (como va a respirar con un pulmón
y encima oprimido por el desplazamiento del mediastino a causa del líquido que contiene la pleura del otro). Total que  mientras no volvió a pasar consulta el Dr. Fener dos días después no nos fuimos a casa con un inhalador agregado al tratamiento y un aumento en la dosis de MST. Solo algunos médicos comprenden que son los cuidados paliativos.
 A veces hablar con un medico se convierte en algo extremadamente complicado. Si cuando empiezan a marear la perdiz les dices que sean claros que ya sabes el tipo de enfermedad que padece el paciente, te miran un poco raro, como cuando les dije a los jóvenes oncólogos que vieron la primera vez a mi mujer que quería darle los cuidados paliativos en casa y que muriera en su casa rodeada de los suyos (lo tendremos en cuenta, me dijeron perplejos unos médicos con muchos menos años que los que llevo yo casado con mi esposa) y, si encima se te ocurre emplear algún termino reservado solo para profesionales o, sugerir un cambio en alguno de los medicamentos que está tomando y que sabes que no sirve para nada mientras el otro en cambio tiene alguna propiedad específica para esa dolencia, aunque a la larga tenga efectos secundarios que el paciente no llegara a observar porque fallecerá antes, entonces ya es el acabose.
 Por eso caer en manos de un Dr. Como Fener Villalba con el que se pueden decir las cosas claras es una suerte,  tanto para el paciente como para el cuidador, que puede expresar lo que siente sabiendo que el Dr. No comunicara al paciente nada que este no quiera saber.
 Qué decir del equipo de enfermeras y auxiliares, en esa planta se nota como la edad las hace más sensibles y humanas. El estar cerca del sufrimiento y la muerte, del dolor de pacientes y acompañantes, del llanto continuo en pasillos y salas, saca de dentro de l@s profesionales de la sanidad, aunque no deban implicarse emocionalmente para no verse afectados, lo mejor que el ser humano es capaz de dar. El amor al prójimo.
 Esperamos poder cenar, si Dios quiere, esta noche buena rodeados de nuestros hijos, nietos y de mi madre que todavía vive. Desde aquí deseo para todos los enfermos, cuidadores, médicos, enfermeras de guardia y servicios de urgencia que pasen una buena noche y feliz día de Navidad.

sábado, 14 de diciembre de 2013

A la espera de otra Toracocentesis



Volvemos a estar  a la espera de otra “toraco”. La doctora que ha intentado extraer líquido por la mañana solamente ha realizado una “punción seca”, no sabemos si debido a que existe aire o a que esperaba mayor acumulación de líquido y la ha realizado demasiado arriba.
Tras el primer fracaso ha mandado realizar una placa, algo que debería de haber valorado antes de pinchar para asegurar el punto de punción; pero a lo hecho pecho.
Total que acudimos el día once a urgencias por un problema puntual que ya se nos había comentado al irnos  de alta, realiza una toracocentesis terapéutica y ajustar la dosis de MST y aquí seguimos hospitalizados y sin realizarla.
Cada ingreso mi mujer pierde un montón de peso y  de masa muscular, que me cuesta Dios y ayuda que recupere en casa con batidos de proteína y comidas preparadas a su gusto y con mimo. ¿Cómo narices voy a ponerla “fuerte, como me dicen las doctoras,  para la operación de decorticación que hay que realizar el mes que viene si cada vez que tengo que acudir por un problema puntual a urgencias acabamos en oncología y cuidados paliativos una semana?
A veces creo que me toman por tonto y me rebelo diciéndoles que entiendo muy bien el problema. Me sabe mal cuando me miran con lastima al pasar consulta. Yo sé en que acaba esta enfermedad y lo único que quiero es vivir con mi esposa los meses o los años que nos queden juntos, sin que ella tenga “dolor”. Llevar una vida lo más normal que podamos dentro de nuestras limitaciones y llegar al final del camino juntos en nuestro hogar rodeados de los nuestros como siempre hemos estado.

Es tanto lo que pedimos 

El Señor es mi pastor, nada me falta.
En prados de hierba fresca me hace reposar,
me conduce junto a fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el camino justo,
haciendo honor a su Nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso,
ningún mal temeré,
porque Tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Me preparas un banquete
en frente de mis enemigos,
perfumas con ungüento mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu amor y tu bondad me acompañan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.




jueves, 12 de diciembre de 2013

Educar en la familia




 Se acerca el día veinticinco, día en que celebraremos el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, y ahora que tengo nietos vuelve a preocuparme la educación religiosa de los más pequeños de la casa.
 Todavía debido a la grave enfermedad de mi esposa, que la tiene o de camino al hospital o postrada en cama, en casa con oxigeno, el bautizo de la pequeña se pospuso y el del pequeño ni se plantea por parte de mis hijas;  están a la espera de una operación que ellas creen que salvara a su madre del mesioteloma, pero que no es otra cosa que una “simple” decorticación  paliativa para mejorar su “calidad de vida”. Ya les he dicho que en Enero una vez salgamos del hospital hay que poner fin a esta situación, ya que de la otra, de la enfermedad, solo el Señor puede reconfortarnos.
 En el fondo las comprendo ya que yo mismo tuve una fuerte crisis religiosa cuando a una semana de la Comunión de mi pequeña (con veintiséis años, una hija y sigue siendo mi pequeña) fallecía mi suegra de un derrame cerebral en tan solo unos días, con lo cual tan alegre celebración se convirtió en un contraste de sentimientos difícil de explicar. Como no, solo vi un culpable, DIOS, el nos la arrebato privándonos de su presencia.
 Me aleje de su lado, mas su luz nunca se apago. Espero, como un padre paciente espera que amaine el berrinche de su pequeño. Sin gritarme, ni amenazarme; siempre junto a mi lado evitando mis tropiezos. Hasta que un día derrotado y humillado como el hijo prodigo, volví a él para pedirle perdón.
 Ahora lo que recuerdo de aquellos días fueron las palabras del Capellán de la Casa Grande (como se conoce al Miguel Servet aquí en Zaragoza) cuando hablo con nosotros después de confesarla y darle la unción de enfermos; “Que mujer, que entereza, que amor y que FE”. La sonrisa de mi hija cuando avanzaba por la Iglesia de “Las Josefinas” a recibir la comunión de manos del padre D. Jesús Oteo, que había sido profesor mío de religión en Salesianos.  Y estas palabras de una carta del obispo san Braulio de Zaragoza;
¡Oh muerte, que separas a los que estaban unidos y, cruel e insensible, desunes a los que unía la amistad! Tu poder ha sido ya quebrantado. Ya ha sido roto tu cruel yugo por aquel que te amenazaba por boca del profeta Oseas: ¡Oh muerte, yo seré tu muerte! Por esto podemos apostrofarte con las palabras del Apóstol: ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?
 Pero sigo comprendiendo su desesperación, y esperando que nuestro Señor las vaya guiando con esa dulzura con la que solo el sabe conducir a sus hijos.

Respecto a la navidad, mis hijas, ellas saben que en nuestra casa no entra papa Noel, “no tenemos chimenea”,el problema viene cuando se lo intentan explicar a las familias “políticas” y conseguir que esa noche sea una noche de cenar en familia, charlar en familia y VIVIR la familia y que no se convierta en la noche de los regalos sin fin.  Que se le va ha hacer, nadie somos perfectos y cada uno elige su modo de celebrar.
 Para esa Noche Buena,  nosotros, en casa, además de la cena en común, tenemos preparado un nacimiento donde los niños y los no tan niños llevaremos los regalos a Jesús. Porque es Jesús quien nace ese día y a quien hay que agasajar, al igual que cuando nosotros celebramos el día de nuestro nacimiento somos agasajados. Como son muy pequeños, será una simple bandeja con viandas navideñas que Lucía dejara a los pies del niño mientras los mayores cantamos villancicos y dejamos que ellos pongan la música con las panderetas, los mayores ofrecerán sus donativos que se depositaran en la colecta de la misa que oiremos juntos el día veinticinco en el Pilar. Pero también ellos, los peques, conforme crezcan cambiaran su ofrenda; desde ofrecer un papelito con las promesas para el año a depositar el sobrecito con parte de sus propinas que luego llevaran a la parroquia.
 Luego llegara  fin de año y unos días después podremos disfrutar con la cabalgata de Reyes, aunque este año tengamos que verla en la televisión. Antes como es preceptivo habremos entregado nuestra carta, donde además de pedir regalos expresaremos nuestros deseos de que este mundo, por fin, se ilumine con la luz de nuestro supremo hacedor.
 No seamos, como se suele decir, del último que llega. Conservar las tradiciones es algo que nos compete a todos. El mundo se mueve demasiado deprisa y muchas veces se actúa por impulso, actuemos nosotros, los abuelos, como pacientes educadores intentando que no se pierdan las costumbres que recibimos de quienes nos precedieron. Ayudemos a nuestros hijos a inculcar la Fe en los suyos, como hicieron nuestros abuelos con nosotros. El colegio enseña pero al final es la familia la que educa.
   

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Unción de los enfermos (Extraido del Blog delPadre Fortea)

Revisando el blog del Padre Fortea, me encontré con esta entrada, juzga tú mismo.

Dos mujeres han venido hoy por la tarde a buscarme a la capilla del hospital. Me han pedido si podía darle la unción de los enfermos a su familiar que estaba en peligro de muerte en la unidad de cuidados intensivos.



Por supuesto, les he respondido. Me he puesto mi bata blanca sobre mi clergyman negro. He entrado con la tía del enfermo en la UCI con el código que tengo como capellán para franquear la puerta cerrada. Y he comenzado a los ritos.



A mitad de la ceremonia, he escuchado como un joven médico de treinta años le decía a una enfermera: Es una falta de respeto que entren aquí sin pedir permiso.



Lo ha dicho enfadado y en voz alta para que lo oyera yo. A mí no me ha dicho nada al salir, pero a la pobre familiar que estaba un momento contemplando a su sobrino en estado tan grave, le ha dicho con muy mal tono que saliera.

Así están las cosas ahora mismo en España. 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...